A propósito de “El verdadero problema del sistema educativo español”

Estas navidades Aníbal de la Torre ha sacudido el debate sobre la identidad de nuestra profesión con un análisis de los males del sistema educativo, expresados en términos de una enfermedad que tiene sus síntomas, los causantes de la enfermedad y el tratamiento. Es un texto interesante, no sólo por su agudeza, sino también por el eco que sus ideas levantan entre el profesorado. Lo que es claro indicativo de que en el artículo cristalizan las ideas y el sentimiento de buena parte de los profesionales de la educación, al menos de aquellos que nos sentimos atraídos por las Nuevas Tecnologías.

Aún compartiendo en su conjunto las tesis expresadas, me permito comentar algunas de las ideas, con ánimo de polemizar un poco.

1) El virus que nos ataca.

Según el autor:

Los múltiples desarrollos legislativos recientes en España, han pretendido desarrollar un modelo educativo acorde con el nuevo modelo de sociedad en la que surfean nuestros jóvenes … Sin embargo, los cupos de enseñanzas mínimas negociados … han hecho que para garantizar los intereses de todos (menos los de los alumnos) las enseñanzas finales que han llegado a las aulas hayan venido completamente cerradas y orquestadas por pedagogos teórico-incompetentes del lado de las editoriales

En este análisis, el profesor es considerado objecto, no sujeto. Es decir, lo que ocurre en el aula -contenidos, metodología, orientación, evaluación…- no es responsabilidad del profesor sinó que es un juego entre el legislador y el empresario editorial. Mi experiencia como profesor del sistema educativo público, por el contrario, me demuestra que nuestro Estado ejerce, por el momento, un control laxo sobre los contenidos y metodologías didácticas reales y es muy respetuoso con la forma de trabajar de sus profesores. La responsabilidad sobre las clases siempre la he sentido mía, después de ajustarme a unos programas formales que dejan suficiente espacio a la interpretación, ajuste y creatividad propias.

Con esto quiero decir que si se ha producido un divorcio entre los fundamentos didácticos de las leyes educativas y los de nuestra práctica final no solo se explica por por las contradicciones legal/normativas, que existen, sinó también por nuestro conservadurismo laboral. Al fin y al cabo, podemos pensar que las editoriales intentan ganar espacio en mercados amplios y que el comprador de ese material didáctico es el profesor. Aún tengo frescos en la memoria algunos hermosos y atrevidos proyectos editoriales que, al amparo de la LOGSE, nacieron aquí en Catalunya y que desaparecieron del mercado por falta de ventas.

2) La fiebre.

Estoy completamente de acuerdo en que la pérdida de identidad institucional es fuente de muchos de los males del sistema. Pero este no es un fenómeno exclusivo ni del sistema educativo ni de España. Afecta a diferentes sectores asistenciales (sanitario o policial, por ejemplo) y está presente en toda Europa Occidental. Creo que cuando analizamos la desinstitucionalización no debemos olvidar nunca esta realidad para no perder la perspectiva sobre los orígenes del problema.

Desde mi punto de vista, la pérdida de identidad institucional es más virus que fiebre. Está en la misma raíz del problema educativo.
Hasta hace una generación, la institución amparaba a sus profesores. El oficio de “profesor de Instituto” contenía en si mismo suficiente capital de respetabilidad como para establecer un tipo de relaciones sociales entre alumnos, padres y profesores basado en la autoridad intelectual del profesor. Esto se acabó. Ahora la institución no existe y el respeto profesional hemos de construirlo cada uno de nosotros desde cero sin poder fundamentarlo exclusivamente en la autoridad intelectual. A los que tuvimos que vivir esta transición todavía nos tiemblan las piernas y, en muchos casos, no hemos podido o sabido reaccionar. Pero hay que bregar con ello y reconstruir una nueva identidad. ¿Cómo? No lo sé con claridad. Si no existe institución más allá del instituto, quizá el único espacio significativo que nos quede es el propio instituto.

Construir identidades fuertes de pertenencia a nuestro instituto, levantarlo, gestionarlo con ilusión, imaginación y libertad, dar capacidad de maniobra a equipos directivos fuertes, permitir organizaciones internas alternativas a los vetustos Seminarios y Departamentos de asignatura pueden ser recetas que los profesores pueden utilizar para recuperar el buen sabor de la profesión. Hace falta que las Administraciones, y también nuestros sindicatos, hagan posible esta libertad, que en la actualidad todos defienden y nadie reglamenta.

Hecha nuestra parte del trato, le deberíamos exigir al Estado un replanteamiento de las relaciones sociales tolerables en el seno de un instituto: ese 10% de alumnos que, por diferentes razones, padecen una inadaptación patológica al contexto educativo y que desbordan a equipos directivos, tutores y psicopedagogos debieran tener un tratamiento externo y cualificado, antes de convertirse, por emulación, en ese 30% de alumnos difícilmente gobernables que suelen circular por nuestras aulas.
Por lo demás, lo que Aníbal gráficamente describe como “pozo donde políticos y familias arrojen continuamente las piedrecitas de sus frustraciones” constituye simple y llanamente el corazón de la Nueva Escuela. No es el caos o el desorden o la improvisación, es el nuevo Sistema.

3) Las TIC como antibióticos

Creo también que en España todavía no hemos vivido la revolución de las Nuevas Tecnologías en educación y, por lo que sé, tampoco la han vivido la mayor parte de profesores ingleses y de otros países occidentales.

Las fuertes inversiones del Estado en equipos informáticos y la esperanza que en la década pasada pusimos en la formación del profesorado en NT han sido, hasta cierto punto, contraproducentes.

Por una parte, la compra de maquinaria no ha garantizado, por si misma, su uso en las aulas. Al contrario, hemos visto como el crecimiento del número de ordenadores en los centros ha creado en muy pocas ocasiones un contexto de “masa crítica” en el que un conjunto significativo de profesores de un centro docente optan por el uso cotidiano de las TIC. Las máquinas están en el centro y nadie se siente muy orgulloso mirándolas porque a veces sabemos que no las estamos utilizando suficientemente y nos recuerdan nuestra desidia y contradicciones. Las Administraciones más despiertas también se preguntan acerca del sentido de estas inversiones. Afortunadamente para nosotros, nuestros legisladores todavía trabajan con el indicador de fuerte contenido político “alumnos por ordenador”.

Con la formación ocurre un fenómeno similar. En su momento confiábamos en que a través de la formación permanente íbamos a adquirir muchas competencias, adaptarnos a la nueva realidad tecnológica, abrir nuevas posibilidades educativas y ganar orgullo profesional. En realidad, ha sido un pequeño fiasco. Tras años y cientos de miles de horas en cursos y cursillos, la sabiduría de la formación no ha llegado de manera suficientemente significativa a las aulas y, por tanto, no ha servido para que el profesorado recupere el orgullo profesional. Frecuentemente detecto entre los colegas la sensación de que la formación permanente en N.T. no sirve mucho para luchar contra nuestros problemas en las aulas.

No creo, tampoco en este caso, que sea la rigidez de los planes de estudios la raíz de este mal. Por tirar del hilo del ejemplo de Aníbal con la explicación de la herencia que harían un español y un inglés, estoy convencido de que si el profesor español “típo” no utiliza ese trabajo colaborativo como elemento central del tema es porque no tiene fe en que el aprendizaje que obtiene el alumno después de esas cinco horas sea el óptimo o el correcto. Creo que cuando los profesores españoles se relajen, dejen de vivir la pérdida de “niveles” como un problema y reorienten su trabajo más hacia actividades “inglesas” conseguiremos levantar las competencias básicas de nuestros alumnos y quedaremos mejor en los informes Pisa (todos los profesores debieran echar una ojeada a las pruebas Pisa para comprobar lo que Europa entiende como madurez intelectual; queda bastante lejos de lo que es convencional en España).

4) La cura

Nos comenta Aníbal:

1.- Hay que romper completamente con los desarrollos curriculares actuales.

Cierto. Pero, si eliminamos el molesto discurso psicopedagógicocatequista de la LOGSE, aquella fue la ocasión en que los profesores tuvimos, objetivamente, una mayor libertad formal sobre los Planes de Estudios. Esos años tuvimos un marco curricular con unas definiciones de competencias considerablemente genéricas y una gran libertad para inventar caminos y recetas. A partir de entonces, tan sólo hemos ido perdiendo voz y no he visto que, en general, los profesores pongan el grito en el cielo por ello. Por lo demás, como he dicho más arriba, en general nuestro Estado aprieta poco en contenidos reales. En la Secundaria Obligatoria si un equipo de profesores consensúa un programa no extremadamente alejado de los “papeles” tiene la posibilidad real de impartirlo.

2.- La formación del profesorado, innovación, creación de materiales, experiencias interesantes, ideas, etc. deben construirse completamente pensando en un nuevo modelo de transmisión de conocimiento. Hay que desarrollar YA mecanismos efectivos en el que el conocimiento del profesorado esté completamente conectado, aunque distribuido

Creo que, en general, estamos bien conectados. Muchísimo más que hace cinco años. Infinitamente más que hace quince. Disponemos del instrumento, pero nos faltan las ideas y la voluntad. No me gustaría pecar del optimismo “sociocolaborativo” automático que en ocasiones le suponemos a Internet o la web 2.0. También veo difícil la existencia en Internet de ese Centro único donde se deposite el saber de todos los profesores del país. Lo veo poco en sintonía con los mecanismos convencionales de distribución de ideas en Internet que es conceptualmente hipertextual, con todo lo que ello supone. Sí creo más en la posibilidad de poner las capacidades de comunicación de Internet al servicio de los equipos, para generar diálogos y complicidades. Nuestros blogs son cabal ejemplo de ello. Si una cosa pone de manifiesto el tremendo éxito de las aplicaciones 2.0 es el enorme potencial de la descentralización.

Otra cuestión es que mejoren cuantitativa y cualitativamente los actuales repositorios de recursos pedagógicos. Seguramente a corto y medio plazo vamos a ver el nacimiento de instrumentos sustancialmente más poderosos que los actuales. Por lo que se, mi Comunidad Autónoma, por ejemplo, está trabajando en un megarepositorio formalizado vía LOM. Habrá que esperar un poco a ver en que queda.

Por otra parte, seguramente también es cuestión de poco tiempo el cambio de actitud de los profesores respecto a la publicación de sus contenidos. Los profesores, en general, son trabajadores y no es raro que produzcan materiales didácticos sin esperar gran cosa a cambio. Es una rareza de nuestro oficio que sorprende fuera de nuestro entorno laboral. Esto encaja mucho con el concepto de cultura libre de Internet.

No sé si mi generación compartirá su librillo. A veces lo dudo. Pero creo que muchos de los que vienen detrás de mi, profesores y nativos digitales, si lo van a hacer.

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3 Responses to “A propósito de “El verdadero problema del sistema educativo español””


  1. 1 Boris Mir 14 gener, 2007 a les 11:47 pm

    Benvolgut Àngel,

    Si em permets, m’agradaria fer algunes consideracions al voltant del teu comentari, amb el benentès que el teu post em sembla magnífic.

    1. En efecte, el professor no és un agent sinó que és un actor. Hi ha un espai de llibertat responsable molt considerable en la tasca docent. I crec que en la propera generació el professorat haurà de ser un autor. Però això és un altre tema…

    2. Certament, gran part del professorat exerceix un considerable “conservadorisme laboral”. I, fins i tot, la crítica a la LOGSE s’ha fet sovint des de posicions gremialistes i molt poc documentades. Els grans errors intrínsecs de la Reforma des del punt de vista pedagògic o didàctic – com per exemple la contradicció entre un paradigma constructivista i una pedagogia per objectius d’arrel conductista – no han format mai part dels arguments de pes per a assenyalar la seva inviabilitat.

    3. Certament, l’escola s’ha de fer cada dia, perquè ja no existeix com a institució. És el preu de la llibertat i de la democràcia. En cada escola, en cada IES, en cada aula… s’ha de construir la norma, els referents, les finalitats,… Una tasca esgotadora, però alhora apassionant. M’encanta Meirieu quan diu que cada professor és mestre d’escola, en el sentit que construeix la institució.

    4. Certament, els alumnes que desborden la institució no són un 30 %. És una projecció per a justificar moltes responsabilitats de tots: institucions, professionals i administració. I certament, l’escola és el lloc on la societat aboca les seves frustracions. L’escola és, per tant, el lloc del futur, car és el lloc on també ha dipositat les seves esperances de superació, l’altra cara de la mateixa moneda.

    5. Res a dir sobre les TICs: vinc al teu bloc a aprendre dels que en sabeu. Pel que fa a la formació, ni els mètodes (cursos i cursets) són els adequats, ni les propostes formatives tenen qualitat suficient per a comprometre seriosament al professorat en una renovació profunda de les seves pràctiques. Crec que ets molt generós quan parles de “petit fiasco”…

    6. Certament, qui vol està connectat. Mai no hem estat com ara. Potser la paradoxa és que els que estan connectats són els mateixos que ho estaven fa vint anys… En canvi, sobre els materials em permeto discrepar una mica: penso que estan sobrevalorats. L’abundància de materials o la publicació de continguts no millorarà substancialment, al meu entendre, la situació. La informació no és coneixement. I, encara, el coneixement no és saviesa. I per això la formació en TIC mai acompleix les bondats que proclama. Però això, també és un altre tema… 🙂

    7. Crec que la teva generació compartirà moltes coses, perquè la teva generació està per venir. Perquè tu, com molts altres, no defenseu idees del present sinó que sembreu per a l’escola del futur, la dels meus nets. Jo també he dipositat la meva esperança en els joves mestres i professors menors de 30 anys. Modestament voldria contribuir amb el meu petit granet de sorra a edificar aquesta nova escola: sempre, sempre una nova i diferent escola que ara ja sabem eternament provisional.

    És un verdader plaer llegir el teu bloc, seriós i elaborat, del qual sempre m’emporto alguna idea al sarró. Disculpa que l’entusiasme m’hagi portat a allargar-me massa. Gràcies i enhorabona, company.

    Boris

  2. 2 asolans 15 gener, 2007 a les 7:49 pm

    Bona tarda Boris,

    Soc lector habitual del teu bloc, per tant, puc afirmar que et conec en la distància, d’aquesta forma estranya que la gent es coneix ara: compartint complicitats sense haver-se vist mai la cara.

    M’agrada molt trobar professors que fem l’anàlisi dels fenòmens educatius d’una forma similar i propera. Hem d’anar tibant per a què aquestes orientacions didàctiques que compartim tinguin lloc i veu entre els companys i les administracions.

    Bloglines i Netvives em tenen al dia del que escrius a la teva ‘mirada pedagògica’. Estic en el paquet d’anònims.


  1. 1 DIARIO 2º CUATRIMESTRE « Mucedad's Blog Retroenllaç en 2 Juny, 2010 a les 6:39 pm

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